Hijo:
Cuando leas esta carta ya estarás en Uruguay, empezando una nueva vida con tu papá y tu hermanito.
Ojalá sea pronto, antes de que aprendas un nuevo idioma y te olvides de nuestra lengua. Yo tuve que quedarme acá porque estoy muy enferma y no hubiera resistido el viaje. Probablemente ya no esté aquí y tu papá se haya vuelto a casar, tal como lo indican nuestras tradiciones.
A propósito, no te olvides de tus raíces.
Recuerda siempre tu querida Izmir, tu barrio Karataş, el ascensor que subíamos juntos, el teleférico al que los llevaba tu papá, y sobre todo no te olvides de ser fiel a ti mismo, siempre.
Que eso sea siempre más importante que las tradiciones.
Te amo, Mamá
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